En el mundo de la gastronomía, hay restaurantes que compran pescado, y luego están los restaurantes que compiten por tener la joya absoluta del río y del mar. El Bar del Puerto de Santander pertenece, sin duda, a esta segunda categoría.
La noticia acaba de saltar y ha revolucionado los mentideros gastronómicos de Cantabria: por segundo año consecutivo, este histórico local se ha hecho con el ‘Campanu’ (el primer salmón de la temporada pescado en los ríos cántabros). Tras una reñida subasta en Puente Arce, José Manuel López desembolsó 6.500 euros por un espectacular ejemplar de 4,720 kilos capturado en el río Nansa.
Este gesto no es una simple anécdota; es toda una declaración de intenciones. Te dice a gritos que en esta casa no se escatima en la materia prima. Nos acercamos recientemente a sus salones para darnos un homenaje y comprobar si ese nivel de exigencia se mantiene en el día a día. Te lo contamos todo en esta reseña.
Puntuación Rápida: Nuestro Veredicto
| Categoría | Puntuación | Breve Opinión |
| Comida | 9.5/10 | Producto del mar excelso. Frituras limpias y pescados en su punto exacto. |
| Servicio | 10/10 | El trato del personal es, sencillamente, lo mejor de la experiencia. |
| Ambiente | 8.5/10 | Clásico, marinero y elegante. Un referente de toda la vida en Puertochico. |
| Calidad-Precio | 8/10 | Es un restaurante de ticket alto, pero la máxima calidad del Cantábrico se paga. |

Bar del Puerto
Hernán Cortes, 63 – 39000 Santander (Cantabria)
La Filosofía y el Menú: Un Repaso a su Carta
Echarle un ojo a la carta del Bar del Puerto es como leer una enciclopedia de las maravillas del mar. Aquí no vas a encontrar esferificaciones ni humo líquido; aquí vienes a que el producto hable por sí solo.
Analizando su oferta, la carta se divide en grupos muy claros, donde el marisco de primerísima división marca el ritmo. Hablamos de Cigalas a 230€/kilo, Almejas al natural a 250€/kilo o unas imponentes Ostras (38€ las 6 unidades).
Pero no todo son mariscos prohibitivos. Los pescados nobles son los verdaderos protagonistas de los segundos platos. Tienen clásicos intocables como la Merluza a la Vasca (42€), el Rodaballo (40€) o el siempre demandado Machote (39€).
Para los que prefieren dejar el mar a un lado, su sección de carnes no se queda atrás, ofreciendo desde un rotundo Chuletón de Buey (44€) hasta elaboraciones más de culto como las Mollejas de Lechazo salteadas (27€) o el Rabo Estofado (24€). Es una carta honesta, sin florituras en los nombres, diseñada para homenajear a la tradición.
Nuestra Experiencia Personal: Del Aperitivo al Festín
Para celebrar un buen encuentro, nos juntamos seis personas en la mesa. Y qué mejor compañía que la de nuestros grandes amigos del Mesón el Tropezón (que si alguna vez pasáis por Cabeza del Buey, sus botellines helados y su comida casera son una parada obligatoria). Llevar a expertos hosteleros a comer siempre eleva el nivel de exigencia, y el Bar del Puerto no defraudó.
La Barra y las Gabardinas
Todo buen homenaje en Santander debe empezar acodado en la barra. Pedimos unas cañas bien tiradas y su ración estrella para abrir boca: las Gambas a la Gabardina (27€). Es un bocado que roza la perfección. Como bien dice mi padre: están tan bien hechas que no ensucian con grasa ni la servilleta. Crujientes, ligeras y con una gamba tersa en su interior.
El Despliegue en la Mesa
Ya en el comedor, decidimos tirar por lo que mejor saben hacer: el Cantábrico en estado puro.
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Empezamos compartiendo unos Percebes (que se sirven según mercado) con un calibre y un sabor a mar que quitaban el sentido.
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Seguimos con unas Almejas a la marinera (35€), cuya salsa obligó a pedir más pan a la mesa. Estaban espectaculares.
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Para los principales, nos decantamos por compartir Machote (39€) y Merluza, elaborados con ese punto de cocción maestro donde el pescado se separa en lascas jugosas y nacaradas.
Acompañamos toda la comida exclusivamente con cervezas, dejando el vino para otra ocasión, y rematamos compartiendo una selección de sus postres caseros (la leche frita y el tocino de cielo, a 8,50€, son obligatorios).
La cuenta final rondó los 600 euros para los 6 comensales (unos 100€ por cabeza). ¿Es barato? No. ¿Es justo? Totalmente. Estás pagando por uno de los mejores pescados de España, servido en un entorno privilegiado.
El Servicio: El Verdadero Lujo
La comida fue sobresaliente, pero si nos tenemos que quedar con algo de la velada, es con el trato del personal. En el Bar del Puerto ofician camareros de los de toda la vida, con un oficio impecable. Están atentos a cada detalle sin resultar invasivos, controlan los ritmos de la mesa a la perfección y te asesoran sobre el producto fresco del día con una honestidad brutal. Ese nivel de servicio es el que convierte una simple comida en una experiencia redonda.
Pros y Contras
Lo mejor (Pros):
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La calidad del producto: Que pujen 6.500€ por el ‘Campanu’ te da la medida de su obsesión por tener lo mejor.
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Las frituras: Las rabas y las gambas a la gabardina son, probablemente, de las mejores y más limpias de la ciudad.
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El equipo de sala: Profesionales con mayúsculas.
Lo peor (Contras):
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El presupuesto: Es un restaurante para ocasiones especiales o bolsillos desahogados. Pedir marisco al peso o pescados nobles dispara la cuenta rápidamente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Es necesario reservar con antelación?
Absolutamente. Especialmente los fines de semana, festivos y durante toda la temporada de verano. El Bar del Puerto es una institución en Santander y sus mesas están muy cotizadas. (Teléfono de reservas: 942 213 001).
¿Qué es exactamente el ‘Campanu’?
Es el nombre que recibe tradicionalmente el primer salmón pescado en los ríos del norte de España (Asturias y Cantabria) en cada temporada. Su nombre viene de las campanas que se repicaban antiguamente en los pueblos ribereños cuando se lograba esta primera captura. Es un trofeo gastronómico de altísimo valor.
¿Tienen opciones para personas que no coman pescado?
Sí, y de mucha calidad. Aunque su fuerte es el mar, disponen de una sección de carnes muy cuidada con solomillo, chuletón de buey, escalopes y guisos tradicionales como los callos o el rabo estofado.
Conclusión: El Valor de la Tradición Intacta
El Bar del Puerto no necesita reinventar la rueda ni seguir modas pasajeras. Su éxito radica en hacer lo mismo de siempre, pero mejor que nadie. Acaparar los titulares por ganar la subasta del ‘Campanu’ es solo la punta del iceberg de un restaurante que cuida a sus comensales con un servicio exquisito y un producto que roza la perfección.
Si buscas darte un capricho real, sentir el sabor puro del Cantábrico y que te traten a cuerpo de rey, este clásico de Puertochico sigue siendo una apuesta segura a caballo ganador.



