En Opinaviajes siempre defendemos que la experiencia de comer fuera va mucho más allá de lo que hay en el plato. El entorno, la nostalgia y el servicio juegan un papel crucial. Para nosotros, el Restaurante Deluz, en pleno corazón del Sardinero en Santander, no es un descubrimiento nuevo; es un viejo conocido. Es esa casa a la que acudimos año tras año, donde hemos celebrado bodas, asistido a eventos e incluso participado en sus talleres.
El pasado domingo volvimos a reservar mesa para disfrutar de su cocina. Sabíamos a lo que íbamos: un producto excelente y un entorno que enamora. Sin embargo, nuestra última visita nos dejó con un sabor agridulce debido a un detalle en la cuenta que no podemos (ni debemos) pasar por alto. Aquí va nuestra reseña más honesta.
Puntuación Rápida: Nuestro Veredicto
| Categoría | Puntuación | Breve Opinión |
| Comida | 8.5/10 | Raciones generosas y mucho sabor. El pescado de lonja, impecable. |
| Entorno | 10/10 | Una finca espectacular y una casona majestuosa. Insuperable. |
| Servicio | 9/10 | Amable, rápido y servicial en todo momento. |
| Calidad-Precio | 6.5/10 | La comida lo vale, pero el precio de la bebida y el pan es desproporcionado. |
El Entorno: La Majestuosidad del Sardinero
Si algo justifica la fama de Deluz es el lugar donde está enclavado. La finca es un auténtico oasis verde a escasos metros de la playa. Rodeada de árboles centenarios inmensos que dan una sombra deliciosa en verano, la protagonista indiscutible es su majestuosa casona de estilo burgués.
La decoración interior está cuidada al milímetro: un aire vintage, rincones acogedores, estanterías repletas de libros, luz cálida y grandes ventanales que te conectan con el jardín. Sentarse a comer aquí es sentirse el invitado de honor en la mansión de un amigo con un gusto exquisito.
El Aperitivo y los Contrastes en la Mesa
Llegamos con 15 minutos de antelación a nuestra reserva. Como la terraza principal estaba llena, nos invitaron a pasar a un patio en la parte trasera. Estuvimos comodísimos, rodeados de vegetación, y pedimos unas cañas para hacer tiempo. Aquí vino el primer detalle: no nos sirvieron ningún tipo de aperitivo o tapa acompañando la cerveza, algo que en el norte suele ser sagrado.
Ya acomodados en nuestra mesa, la experiencia remontó. El servicio fue rápido y amabilísimo de principio a fin. Nos trajeron una segunda ronda de cervezas para degustar con la comida y, esta vez sí, acompañadas de un rico aperitivo de tomate.
El curioso caso de la vajilla y el pan:
La carta avisaba de un cargo de 4,50 euros por persona por el servicio de pan. Cuando llegó, se trataba de un mini trozo de pan, eso sí, presentado sobre un bellísimo plato clásico de La Cartuja de Sevilla. El problema es que el encanto se rompe un poco cuando te fijas en el resto de la mesa: los demás platos no pertenecían a esa vajilla histórica y los vasos del agua eran, literalmente, los modelos más básicos de Ikea. Un contraste extraño para un restaurante de este nivel.
Análisis de los Platos: Qué Comimos
A pesar de los pequeños detalles, en Deluz se come de maravilla. Las raciones son muy correctas y el sabor no defrauda.
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Ensalada Olivier (26 euros):
Para compartir y abrir boca, pedimos su versión de la ensaladilla, que viene coronada con rape alangostado. Estaba cremosa, con la patata en su punto perfecto y el rape aportando un toque marinero muy elegante. Un entrante redondo.

Ensalada Oliver de ensaladilla con rape alangostado
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Rigatoni ‘Plaza Athénée’ (31 euros):
Uno de los platos fuertes. La pasta, cocinada al dente, venía bañada en una salsa de bogavante intensísima, de esas que te obligan a rebañar el plato (usando el mini trocito de pan, claro).
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Pescado de la Lonja al horno (42 euros):
En esta ocasión, la lonja ofreció San Martín. El pescado estaba horneado a la perfección, respetando la textura y la jugosidad de su carne blanca. Venía acompañado de una muselina de patata finísima que era el complemento ideal.

Rigatoni y San Martín
Estábamos tan satisfechos con las cantidades que decidimos saltarnos el postre y pasar directamente al café (un cortado a 4 euros).
El Punto Más Negativo: La Desproporción en las Bebidas
En Opinaviajes siempre somos transparentes, y hay algo en la cuenta de Deluz que nos pareció totalmente fuera de lugar: el precio de la cerveza.
Nos cobraron 6 euros por una copa de cerveza Alhambra de barril (25 cl). Es un precio a todas luces excesivo y desproporcionado. Para ponerlo en contexto, en ninguno de los buenos restaurantes y terrazas de la zona del Sardinero una caña supera los 3,50 euros.
Pero si queremos llevar la comparativa al extremo: en el Cenador de Amós (Villaverde de Pontones), un restaurante con 3 Estrellas Michelin, el precio de una cerveza de 33 cl en botella de edición especial es de 7 euros. Cobrar 6 euros por una caña de 25 cl en Deluz empaña ligeramente una experiencia que, por lo demás, sigue siendo de altísima calidad.
Conclusión
El Restaurante Deluz sigue siendo uno de los rincones más mágicos y bonitos de Santander. Su comida es sabrosa, su personal es un ejemplo de amabilidad y la casona te envuelve en una atmósfera única. Nosotros seguiremos yendo porque le tenemos un cariño especial


